Sube tus manuales, tus condiciones y tus procedimientos. Tus agentes de IA responden con ellos delante, y citan de dónde sale cada dato. Un procedimiento se sigue entero y en orden: no hay paso que se salte.
Base (lo que se le asigna a un agente) → librería (cómo lo ordena una persona) → artículo → fragmento. El último es el índice, y no lo ve nadie.
Por significado y por texto literal a la vez. La primera no encuentra un código de producto; la segunda no encuentra «no me cobra bien» cuando el manual dice «error de facturación».
Indexación en segundo plano con estado visible —indexando, listo, error— y reintento. No se marca como disponible hasta que el agente puede encontrarlo de verdad.
Un artículo responde una pregunta; un procedimiento ejecuta una tarea —cancelar un pedido, dar de alta una línea— y entra entero y en orden, nunca a trozos. Se activa por la frase que lo dispara.
Las mismas bases alimentan al agente de IA, al copiloto de las personas y al análisis de calidad. Lo que la empresa escribe una vez sirve para los tres.
La diferencia entre un agente que sirve y uno que da vergüenza no está en el modelo: está en si tiene delante la política de devoluciones de esa empresa. Y la diferencia entre una respuesta y un desastre está en si el procedimiento llegó completo o si le faltaba el paso de comprobar la identidad.
Una conversación directa sobre tu volumen, tus canales y por dónde conviene empezar. Sin propuesta genérica.